Malitos
Bobby y yo pasamos el día enfermos. Él con su insuficiencia cardíaca y yo con la gripe. Aunque estoy mejor, la tos y la congestión en el pecho que tengo están para llorar. No recuerdo en otras ocasiones que me he enfermado de gripe haber quedado tan débil. Eso de sentirme agotada y sudando después de una corta caminata no me había pasado antes. ¿Será la edad? Lo que sí es que el mundo no se detiene cuando una se enferma y mucho menos los deberes domésticos. Lo que más me cansó fue ir al mercado a hacer un poco de mandado. Aunque no pesaban mucho las bolsas, llegué a casa sintiéndome como si hubiera corrido varias millas. ¡Y pensar que me falta llenar los garrafones de agua!
Bobby tose mucho también y no parece ser por "garrotillo". Se trata de su corazón. Es necesario aumentar la dosis de su medicamento, así que 1)tejo y vendo más bufandas o 2)ahorro en gastos no necesarios y uso el dinero para comprar más medicina. Fue hace un año que se le diagnosticó la insuficiencia cardíaca. Y sin embargo, a sus diez años sigue igual de juguetón y cariñoso. Ha sido excelente compañía en momentos muy difíciles en mi vida; ha sido mi angelito prietito.
