5 pesos
Hace rato disfruté de un pequeño placer que aminoró el frío invernal y el largo trayecto a casa. En el camión rumbo al centro de la ciudad, decidí bajarme a ver si había algo nuevo en una tienda que visité hace unas semanas. No encontré nada interesante, retomé mi camino y me detuve frente al carrito de gorditas de nata. Las 4 gorditas que compré por 5 pesos fueron un magnífico consuelo al frío y cansancio que me abrumaba esta tarde. En verdad disfruté el camino a casa al ir comiendo mis gorditas calientitas y sabrosas.
